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¿Cómo afecta el cambio climático a las inversiones?

¿Cómo afecta el cambio climático a las inversiones?

01/11/2025
Lincoln Marques
¿Cómo afecta el cambio climático a las inversiones?

En las últimas décadas, el cambio climático ha pasado de ser un desafío ambiental a convertirse en un riesgo macroeconómico sistémico que redefine el valor de activos, la demanda global y las estrategias de inversión.

El riesgo macroeconómico sistémico

Organismos internacionales alertan de que, sin una movilización financiera masiva hacia la mitigación y adaptación, el mundo podría enfrentar pérdidas de crecimiento significativas. El último informe GEO-7 de la ONU estima que el PIB global podría contraerse hasta un 20% antes de 2100 si no se actúa con urgencia.

Un estudio de la Universidad de Cambridge añade que un calentamiento de 3 °C reduciría hasta un 34% del PIB acumulado para finales de siglo. Frente a este coste de la inacción, la inversión climática muestra retornos extraordinarios: se requieren unos 8 billones de dólares anuales hasta 2050 para alcanzar cero emisiones netas, con beneficios que superarían los 20 billones al año en 2070 y hasta 100 billones posteriormente.

  • Sin inversiones urgentes: PIB global -20% antes de 2100.
  • Calentamiento 3 °C: reducción de 34% del PIB acumulado.
  • 8 billones anuales hasta 2050 generan 20 billones en 2070.

Impacto físico en empresas y sectores

El riesgo físico engloba daños en infraestructura y activos por fenómenos extremos como inundaciones, sequías o incendios. Un análisis de S&P Global para el Foro Económico Mundial advierte que, sin adaptación, el impacto financiero anual podría alcanzar 1,2 billones de dólares en las grandes empresas del índice S&P Global 1200 para la década de 2050.

Las fuentes más críticas de pérdidas son el calor extremo y el estrés hídrico, que afectan la productividad operativa y la cadena de suministro. Sectores con alta exposición, como servicios públicos, energía y financiero, verán incrementos sustanciales en costes operativos y primas aseguradoras.

  • Deterioro de infraestructuras y activos físicos.
  • Interrupciones en producción y logística.
  • Incremento de primas de seguros y costes de cobertura.

Riesgo de transición y cambio regulatorio

La transición hacia una economía baja en carbono introduce riesgos de transición asociados a regulaciones más estrictas, impuestos al carbono y estándares de eficiencia. Empresas intensivas en combustibles fósiles pueden enfrentarse a pérdidas repentinas de valor en sus activos, los llamados stranded assets.

Por ejemplo, los planes nacionales de energía y clima de la Unión Europea, unidos al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, exigen destinar al menos el 37% del gasto a inversiones sostenibles, afectando la competitividad de sectores tradicionales y fomentando oportunidades en renovables y eficiencia.

Para inversores, evaluar la exposición regulatoria de las empresas implica analizar la intensidad de carbono de sus operaciones y anticipar cambios en precios relativos de energía y transporte.

Brecha de adaptación y gobernanza corporativa

S&P Global identifica una clara desconexión entre los riesgos físicos reales y la preparación corporativa. Solo el 35% de las grandes empresas reporta planes de adaptación climática específicos, dejando expuestos capitales significativos a eventos extremos.

La falta de estrategias de adaptación incrementa las primas de riesgo de crédito y la volatilidad de los activos. Inversionistas deben exigir una gobernanza sólida, divulgación clara siguiendo estándares como TCFD y planes de CAPEX resiliente.

Rol del sector financiero y bancos centrales

Bancos centrales y organismos supervisores ya reconocen que los riesgos climáticos pueden traducirse en riesgos financieros de crédito, mercado y liquidez. El Banco de España ha incorporado estos factores en su evaluación prudencial y ha aumentado la inversión en bonos verdes al 5,4% de su cartera.

Además, creó una cartera SRI específica que prioriza proyectos con impacto ambiental positivo, integrando explícitamente la dimensión climática en sus políticas de compra de activos.

  • Reconocimiento de riesgos climáticos como riesgos financieros clave.
  • Implementación de test de estrés climático.
  • Expansión de carteras verdes y SRI.

Inversiones verdes y políticas públicas

Las emisiones de bonos verdes, como los NextGenerationEU, demuestran el papel crucial de la financiación pública para movilizar capital hacia la transición. Hasta diciembre de 2025, la Comisión Europea emitió 78.500 millones de euros en bonos verdes, financiando proyectos que han evitado 14 millones de toneladas de CO₂ al año.

Cuando todas las acciones estén plenamente ejecutadas, se estiman 53,4 millones de toneladas de CO₂ evitadas anualmente, aproximadamente el 1,5% de las emisiones totales de la UE en 2022. Este ejemplo ilustra el impacto tangible de las políticas públicas en la creación de mercados sostenibles.

Mirando hacia el futuro

El cambio climático redefine el mapa de riesgos y oportunidades de inversión. Invertir en mitigación y adaptación ya no es una opción ética, sino una decisión financiera estratégica con un claro potencial de retorno.

Los inversores que integren criterios climáticos en su análisis obtendrán ventajas competitivas, anticiparán cambios regulatorios y contribuirán a un crecimiento más resiliente y sostenible. El momento de actuar es ahora: el planeta y la economía global dependen de ello.

Lincoln Marques

Sobre el Autor: Lincoln Marques

Lincoln Marques es especialista en educación financiera en metaplena.org. Desarrolla artículos prácticos sobre organización del dinero, hábitos financieros saludables y construcción de estabilidad económica a largo plazo.