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El teletrabajo y su efecto en la economía urbana

El teletrabajo y su efecto en la economía urbana

13/11/2025
Matheus Moraes
El teletrabajo y su efecto en la economía urbana

El auge del trabajo a distancia tras la pandemia ha reconfigurado la vida económica de las ciudades. Desde la movilidad diaria hasta el mercado inmobiliario, esta modalidad laboral plantea retos y oportunidades que es indispensable comprender.

La expansión del teletrabajo tras la pandemia

Antes de 2020, el teletrabajo en España era casi residual: solo el 4,9% de los ocupados trabajaba habitualmente desde casa en 2019. Sin embargo, la pandemia disparó esta cifra y, tras un periodo de ajuste, España ha alcanzado un nuevo nivel estructural más alto de trabajo remoto.

Según el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), el teletrabajo total (al menos la mitad de los días) pasó del 13,2% en el primer trimestre de 2023 al 14,4% en 2024, representando a 3,06 millones de profesionales. El teletrabajo ocasional (menos de la mitad de los días) creció del 6,4% al 6,9%, sumando 1,46 millones de personas. En conjunto, alrededor del 21% de los ocupados en 2024 tenía alguna modalidad de teletrabajo.

El potencial de teletrabajo estimado asciende al 33% de los empleados, aunque la adopción varía según la región. Madrid presenta cifras casi tres veces superiores a las de comunidades menos urbanizadas, con aumentos de cinco puntos porcentuales en 2024.

Transformaciones en la movilidad urbana

La reducción de desplazamientos diarios ha sido uno de los impactos más inmediatos. En las diez ciudades más pobladas de España, entran cada día más de 40.000 personas de media para trabajar, con Madrid superando las 100.000 y Barcelona las 70.000.

Un análisis de CaixaBank Research muestra que, si el 35% de los desplazamientos laborales se realizara totalmente en remoto, la movilidad diaria hacia los grandes núcleos podría reducirse un 12,5%. En un modelo híbrido con un 60% de tiempo en casa, la disminución rondaría el 7%.

  • Reducción de viajes casa-trabajo en horas punta.
  • Disminución de congestión y presión sobre infraestructuras viarias.
  • Aumento de desplazamientos por ocio o gestiones en días remotos.

Aunque un teletrabajador puede ahorrar entre 2.092 y 5.633 km anuales evitando trayectos, existe riesgo de efectos rebote en la dispersión urbana y en la necesidad de transporte de mercancías y personas en la periferia.

Reconfiguración del mercado inmobiliario y la morfología urbana

La flexibilidad geográfica que brinda el teletrabajo redefine las decisiones residenciales. La proximidad al centro deja de ser un requisito ineludible y crece la demanda de viviendas en periferias, municipios de tamaño medio y entornos rurales con buenos servicios digitales.

Las familias valoran cada vez más el tamaño del hogar y la posibilidad de un espacio de trabajo en casa, así como la calidad ambiental y los espacios verdes. Esto podría moderar los precios en zonas céntricas y reactivar el mercado en áreas menos tensionadas.

Impacto en la estructura productiva y cohesión territorial

Al diversificarse los lugares de trabajo, las ciudades ven surgir nuevos polos de actividad. Espacios de coworking en pequeñas localidades, hubs rurales y servicios locales cobran protagonismo.

  • Impulso a economías locales y al consumo en municipios periféricos.
  • Fomento de microempresas y profesionales autónomos fuera de los grandes núcleos.
  • Reducción de brechas territoriales en acceso a empleo cualificado.

Este fenómeno contribuye a una mayor cohesión territorial y oportunidades descentralizadas, aunque exige inversiones en conectividad digital y formación para evitar desigualdades.

Retos y oportunidades hacia un desarrollo sostenible

El teletrabajo no es una solución mágica para la sostenibilidad. Sin políticas complementarias, los ahorros energéticos pueden diluirse. Se necesita urbanismo integrado, transporte público eficiente y mejoras en la eficiencia energética doméstica.

Para maximizar el impacto positivo, las administraciones y empresas pueden aplicar medidas como:

  • Fomentar horarios flexibles y modelos híbridos equilibrados.
  • Invertir en infraestructuras de telecomunicaciones de alta velocidad.
  • Promover iniciativas de movilidad sostenible y espacios de trabajo colaborativo.

Además, las compañías deben acompañar el cambio con formación digital y apoyo al bienestar psicológico de sus empleados.

En definitiva, el teletrabajo ofrece la oportunidad de construir ciudades más habitables, equitativas y respetuosas con el medio ambiente. Con estrategias integrales y visión a largo plazo, podemos aprovechar sus beneficios y superar sus desafíos, generando un futuro en el que la economía urbana sea más dinámica, resiliente y sostenible.

Matheus Moraes

Sobre el Autor: Matheus Moraes

Matheus Moraes es redactor de finanzas personales en metaplena.org. Con un enfoque claro y accesible, explica temas como presupuesto, metas financieras y administración responsable del dinero.