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Gestión de riesgos en un entorno económico incierto

Gestión de riesgos en un entorno económico incierto

26/01/2026
Yago Dias
Gestión de riesgos en un entorno económico incierto

En un momento de alta volatilidad y cambios constantes, las organizaciones deben reforzar su capacidad para anticipar, evaluar y mitigar amenazas. La gestión de riesgos ya no es una función aislada: se ha convertido en un elemento estratégico y esencial para la supervivencia.

Este artículo ofrece un recorrido detallado por los principales desafíos del entorno actual y propone un marco de acción basado en tres pilares: entender el nuevo mapa de riesgos, aplicar marcos y herramientas avanzadas, y construir una resiliencia organizativa.

El entorno económico actual: un desafío continuo

De cara a 2025, el crecimiento global se modera y se sitúa cerca del 3,3 %, según el FMI, lo que habla de una expansión limitada y muy sensible a shocks externos. Aunque se han evitado escenarios extremos, la volatilidad sigue siendo alta y las decisiones de inversión requieren máxima prudencia y agilidad.

Los factores estructurales que alimentan la incertidumbre son múltiples y complejos:

  • Inflación persistente y tipos de interés inciertos: las trayectorias de política monetaria pueden alterar el coste de financiación y la demanda.
  • Deuda global elevada: los niveles de deuda pública y privada aumentan la vulnerabilidad ante subidas de tipos y refinanciaciones.
  • Tensiones comerciales y geopolíticas: guerras de aranceles y conflictos como la crisis en Ucrania influyen en cadenas de suministro y precios de materias primas.
  • Aceleración de cambios regulatorios: desde nuevas normativas climáticas hasta requisitos de ciberseguridad y privacidad de datos.

Esta confluencia de riesgos obliga a las empresas a reforzar su modelo de análisis y a mantener una visión transversal y actualizada.

Mapa de riesgos clave en 2025

Para diseñar respuestas efectivas, es fundamental diferenciar los tipos de riesgo y sus impactos potenciales:

  • Riesgos macroeconómicos y financieros
  • Riesgos geopolíticos y regulatorios
  • Riesgos tecnológicos y cibernéticos
  • Riesgos climáticos, ambientales y ESG
  • Riesgos operativos y de cadena de suministro

Riesgos macroeconómicos: la volatilidad de divisas y la inflación afectan costos operativos, mientras que la alta morosidad y los cambios en apetito de riesgo pueden tensionar líneas de crédito.

Riesgos geopolíticos: el World Uncertainty Index alcanza niveles sin precedentes, reflejando discursos y medidas impredecibles que perturban la planificación a largo plazo.

Riesgos tecnológicos: el auge de IoT, la migración a la nube y herramientas de IA aumentan la superficie de ataque para ciberdelincuentes; los incidentes de ransomware y robo de datos siguen creciendo en sofisticación.

Riesgos climáticos y ESG: fenómenos extremos impactan infraestructuras y cadenas de valor; la presión para descarbonizar y cumplir criterios ESG se intensifica ante regulaciones más exigentes.

Riesgos operativos: dependencias críticas de proveedores en regiones afectadas y falta de planes de continuidad pueden derivar en interrupciones graves y pérdidas económicas relevantes.

Tendencias y metodologías emergentes

En 2025, la gestión de riesgos emprende una etapa de transformación profunda impulsada por la digitalización y el enfoque integral. Entre las tendencias más relevantes destacan:

  • Evaluaciones de riesgo que unifican aspectos financieros, cibernéticos, operativos y ESG.
  • Plataformas centralizadas de gestión de riesgos con dashboards en tiempo real.
  • Uso de IA, machine learning y análisis predictivo para anticipar escenarios adversos y automatizar alertas.
  • Estrategias de continuidad enfocadas en recuperación rápida y adaptativa.
  • KRIs (Key Risk Indicators) específicos para riesgos emergentes y sostenibilidad.

Adoptar marcos internacionales como ISO 31000 o COSO proporciona un lenguaje común y procesos estandarizados, mientras que el análisis de datos y la IA permiten identificar patrones de riesgo ocultos y optimizar la asignación de recursos.

Construir resiliencia organizativa: más allá de la supervivencia

La verdadera fortaleza no reside solo en la prevención, sino en la capacidad de adaptación y respuesta. La resiliencia organizativa abarca tres dimensiones clave:

  • Resiliencia financiera: mantener reservas de liquidez, diversificar fuentes de financiación y optimizar estructuras de capital.
  • Resiliencia operativa: implementar planes de continuidad robustos, redundancias tecnológicas y protocolos de crisis.
  • Resiliencia cultural: fomentar una cultura de riesgos, capacitar equipos y promover la toma de decisiones basada en datos.

Una visión unificada de estos tres componentes fortalece la capacidad de recuperación frente a cualquier tipo de shock.

Conclusión: prepararse para un futuro incierto

La gestión de riesgos en un entorno económico incierto exige más que identificar amenazas: requiere estrategias dinámicas, tecnología avanzada y una cultura organizativa sólida. Las empresas que integren estos elementos estarán mejor equipadas para anticipar disrupciones, proteger su negocio y aprovechar nuevas oportunidades.

Invertir en herramientas analíticas, reforzar procesos de gobernanza y fomentar la capacitación continua del equipo son pasos fundamentales. Solo así se podrá transformar la incertidumbre en un impulso para la innovación y el crecimiento sostenible.

La clave está en actuar hoy con visión de mañana: consolidar un modelo de gestión de riesgos sólido y adaptable que asegure la resiliencia organizativa ante cualquier desafío.

Yago Dias

Sobre el Autor: Yago Dias

Yago Dias es educador financiero y creador de contenido en metaplena.org. A través de sus textos, promueve disciplina financiera, planificación estructurada y decisiones responsables para una relación más equilibrada con el dinero.